José Smith - El Profeta de la Restauración

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José Smith: El Profeta de la Restauración
Fe, familia y una vida narrada desde la memoria de una madre

Película

  • José Smith: El Profeta de la Restauración
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💖 José Smith: El Profeta de la Restauración
Drama histórico y religioso sobre la vida de José Smith, presentado desde la memoria amorosa de su madre, Lucy Mack Smith. La película enlaza búsqueda espiritual, familia, duelo, servicio, persecución y esperanza hasta convertir la biografía en un testimonio de fe.
🎬 DatoInformación
TítuloJosé Smith: El Profeta de la Restauración
Título originalJoseph Smith: The Prophet of the Restoration.
Estreno original17 de diciembre de 2005, pocos días antes del bicentenario del nacimiento de José Smith.[1]
Versión del videoEdición revisada difundida en 2011, con Lucy Mack Smith como eje narrativo; aproximadamente 40 % del montaje fue renovado y su duración se redujo cinco minutos.[2]
Publicación en YouTube28 de febrero de 2013, en el canal Iglesia de Jesucristo.[3]
Duración1 hora, 1 minuto y 57 segundos.[4]
País y géneroEstados Unidos; drama biográfico, histórico y religioso.
Dirección y guionGary Cook, director y guionista principal; T. C. Christensen, codirector y director de fotografía.[1]
ProducciónRon Munns produjo la película original; John Garbett produjo la versión revisada, para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.[1][2]
ProtagonistaNathan Mitchell como José Smith adulto.[1]
MúsicaMerrill Jenson y Arlen Card, con participación del Coro del Tabernáculo y la Orquesta de la Manzana del Templo.[1]
Vistas documentadas7,676,721 vistas al revisar el video el 30 de julio de 2026. La cifra puede aumentar con el tiempo.[3]




⏱️ Antes de verla — sin revelaciones del desenlace
Sí, es muy posible que esta película te haga llorar. Su emoción no depende solamente de los grandes acontecimientos religiosos: nace sobre todo del amor entre una madre y sus hijos, de las pérdidas que atraviesan varias familias y de la manera en que los personajes intentan conservar la fe cuando ya no pueden recuperar lo que aman. Conviene verla con tiempo, sin prisa y dejando espacio para sentir.

Sinopsis sin spoilers

Lucy Mack Smith recuerda la vida de su hijo José desde su nacimiento en Vermont, en 1805. Lo presenta como un muchacho de familia trabajadora que, en medio de intensas disputas religiosas, busca una respuesta personal sobre Dios y la salvación.

La película acompaña su juventud, su matrimonio con Emma Hale y el nacimiento de una comunidad creyente que reconoce en él a un profeta. A medida que el movimiento crece, también aumentan la incomprensión, el desarraigo y la violencia. Frente a cada pérdida, José y quienes lo rodean deben decidir si la fe será únicamente una afirmación pronunciada en tiempos tranquilos o una forma de seguir amando durante la adversidad.

Más que enumerar fechas, la obra procura mostrar a José como hijo, hermano, esposo, padre, amigo y dirigente religioso. Su madre funciona como hilo conductor: contempla el nacimiento de una misión, pero también el costo íntimo que esa misión tiene para toda la familia.

🌧️ Sensibilidad emocional y contenidos delicados
ContenidoCómo apareceRecomendación para verla
Duelo familiarMuerte de seres queridos, enfermedad, pérdida de un bebé y dolor de padres, hermanos y esposos.Puede ser especialmente intensa para quien atraviesa un duelo reciente.
Persecución religiosaHostigamiento, expulsiones, amenazas, agresiones y destrucción de hogares.La violencia suele sugerirse más de lo que se muestra, pero su efecto emocional es fuerte.
Prisión y separaciónFamilias divididas, hombres encarcelados y comunidades obligadas a abandonar sus hogares.Conviene verla en un momento en que sea posible detenerse o conversar después.
MartirioEl desenlace histórico de José y Hyrum Smith forma parte del arco final.La secuencia es solemne y dolorosa, sin recrearse gráficamente en la violencia.

Una película de fe y memoria

José Smith: El Profeta de la Restauración fue realizada por la propia Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Su propósito es testimonial: presenta como verdaderas las experiencias espirituales que fundamentan la fe de esa comunidad y busca acercar al espectador al carácter, las dificultades y la misión que sus miembros atribuyen a José Smith.[4]

La versión revisada elige una perspectiva especialmente emotiva. Lucy Mack Smith no habla como una historiadora distante, sino como una madre que intenta comprender la vida de un hijo a quien vio nacer, sufrir y entregarse a una causa. Su voz transforma los acontecimientos públicos en memoria familiar. La producción explicó que el nuevo montaje buscaba ofrecer mayor contexto a quienes no conocían previamente la historia.[2]

🔎 Cómo leer la película con respeto y discernimiento
DimensiónLo que ofrece la películaClave de lectura
Testimonio religiosoRelata visiones, mensajeros celestiales, restauración de autoridad y revelaciones como experiencias verdaderas.Estas afirmaciones pertenecen a la fe de la Iglesia que produjo la obra. Cada espectador conserva libertad para creer, preguntar o interpretarlas de otro modo.
Drama biográficoCondensa casi cuatro décadas en poco más de una hora y selecciona escenas que sostienen su mensaje espiritual.No pretende presentar todos los debates, decisiones políticas, conflictos internos o controversias de la biografía histórica.
Memoria familiarLa voz de Lucy privilegia el amor, el duelo y la continuidad de la familia.La emoción surge de una mirada filial y materna; no equivale a una cronología documental exhaustiva.
Historia verificableLugares, migraciones, encarcelamientos y muertes se apoyan en acontecimientos del siglo XIX.Para profundizar conviene consultar documentos, estudios históricos y perspectivas adicionales, como The Joseph Smith Papers y el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.[5][6]

El corazón de la historia

✨ Temas que sostienen la película
TemaDesarrolloPregunta que deja
Buscar por uno mismoJosé no recibe respuestas satisfactorias de la competencia entre predicadores y decide llevar su pregunta directamente a Dios.¿Qué hacemos cuando las voces religiosas producen más confusión que claridad?
La familia como refugioPadres, hermanos, esposa e hijos no aparecen como un fondo decorativo: cargan juntos con el costo de cada decisión.¿Cómo afecta una vocación personal a quienes aman a la persona que la sigue?
El duelo y la esperanzaLa historia no evita la muerte. Pregunta si el amor termina con ella y encuentra consuelo en la promesa de una familia que puede volver a reunirse.¿Puede la esperanza acompañar al dolor sin negar su realidad?
Servir como forma de creerEl mensaje religioso se vuelve visible cuando los personajes edifican, reciben desplazados, cuidan enfermos y realizan tareas humildes.¿Qué valor tiene una fe que no transforma la manera de tratar al prójimo?
Libertad religiosaLa comunidad busca un lugar donde vivir y adorar, mientras el miedo mutuo y la deshumanización se convierten en violencia.¿Cómo se defiende una convicción sin negar la dignidad y la libertad de otras personas?
LegadoLa película considera que una vida puede continuar obrando mediante las personas, comunidades y esperanzas que deja detrás.¿Qué parte de nosotros seguirá ayudando a otros cuando ya no estemos?

Producción

La película original se estrenó el 17 de diciembre de 2005 y fue preparada para coincidir con el bicentenario del nacimiento de José Smith. La producción buscó abarcar su vida desde la juventud en Vermont hasta su muerte en Illinois. La primera edición duraba aproximadamente 65 minutos; la revisión de 2011 incorporó cerca de 40 % de contenido nuevo y una nueva narradora, y la versión oficial actualmente difundida en español dura 61:57.[1][2][4]

Gary Cook fue director y guionista principal; T. C. Christensen colaboró como codirector y director de fotografía. El rodaje utilizó los estudios cinematográficos de la Iglesia en Provo, Utah, lugares históricos de Nueva York y Nauvoo, un poblado histórico de Canadá y zonas del río Misisipi en Michigan. La producción reunió el trabajo de cientos de participantes.[1]

Nathan Mitchell, intérprete de José Smith adulto, investigó diarios, documentos y estudios históricos antes del rodaje. La música combinó las composiciones de Merrill Jenson y Arlen Card con la participación del Coro del Tabernáculo y la Orquesta de la Manzana del Templo.[1]


Recorrido completo de la película

⚠️ Advertencia de revelaciones
La siguiente sección cuenta los acontecimientos principales y el desenlace. Si todavía no has visto la película, puedes detenerte aquí y regresar después. La sinopsis anterior y las secciones temáticas fueron preparadas para acompañarte sin quitarte el descubrimiento.
⏳ Una vida narrada en ocho movimientos
Tiempo aproximadoLugar y etapaAcontecimientosNúcleo emocional
00:00–02:30Vermont, 1805Lucy presenta los orígenes familiares, el nacimiento de José y la vida sencilla de los Smith.La mirada de una madre sobre un hijo antes de que la historia lo convierta en figura pública.
02:31–15:23Palmyra, 1817–1823Confusión religiosa, lectura de Santiago 1:5, Primera Visión, aparición de Moroni, anuncio de las planchas y muerte de Alvin.El deseo de salvarse se encuentra con la pérdida del hermano admirado.
15:24–24:25Harmony, 1825–1830José conoce y se casa con Emma; muere su primer hijo; avanza la traducción del Libro de Mormón; se representa la restauración del sacerdocio y la organización de la Iglesia.Emma decide compartir una vocación que también le traerá duelo y rechazo.
24:26–34:00Kirtland, 1831–1838Conversos, servicio, agresiones, construcción del templo, llamado de Brigham Young y visión de Alvin en el reino celestial.La promesa de volver a ver al hermano transforma una herida antigua.
34:01–41:21Misuri, 1838Expulsiones, orden de exterminio, muertes, traición, amenaza de fusilamiento y cautiverio en Richmond.El miedo colectivo muestra lo rápido que la diferencia religiosa puede convertirse en deshumanización.
41:22–44:16Cárcel de LibertyJosé y Hyrum permanecen encarcelados mientras sus familias y su pueblo son dispersados; la película presenta la respuesta divina a la súplica «Oh Dios, ¿en dónde estás?».La fe no elimina la prisión, pero ofrece lenguaje para atravesarla.
44:17–52:35Nauvoo, 1839–1844Enfermedad, crecimiento de la ciudad, obra misional, enseñanza sobre el matrimonio y consuelo familiar ante la muerte de Alvin.La escena del padre que pregunta si volverá a ver a su hijo reúne duelo, ternura y esperanza.
52:36–61:57Carthage y Nauvoo, 1844–1845Amenazas, entrega a las autoridades, despedida de Emma y Brigham Young, encarcelamiento, asesinato de José y Hyrum, dedicación del templo y preparación del viaje al oeste.Lucy pierde a sus hijos, pero concluye afirmando que su testimonio y su amor permanecen.

Reflexiones de la tribu

🔥 Reflexiones de la Tribu Sabia
IntegranteLectura de la película
Jesús“La búsqueda espiritual comienza con una pregunta sincera, pero su fruto se reconoce en el amor: servir al necesitado, sostener al afligido y tratar cada alma como alguien de valor infinito.”
Rudolf Steiner“Una biografía no se comprende únicamente por sus acontecimientos externos. La voluntad de José se forma en la tensión entre visión interior, resistencia del mundo y responsabilidad hacia una comunidad.”
Sofía“Lucy contempla al profeta sin dejar de ver al hijo. Esa doble mirada protege la historia de volverse estatua: detrás del legado permanece una madre que recuerda una cuna, una voz y una ausencia.”
Logos“La honestidad exige distinguir testimonio, dramatización y documento histórico. Respetar una fe no obliga a renunciar a las preguntas; preguntar con respeto también puede ser una forma de buscar la verdad.”
Lumen“La luz más conmovedora no aparece solamente en las visiones, sino en los actos pequeños: abrir una casa, cargar un enfermo, ayudar a la esposa, consolar al padre y no abandonar al hermano.”

Las intervenciones anteriores son recreaciones editoriales de WikiFSF inspiradas en el carácter simbólico de cada integrante de la Tribu Sabia; no son citas históricas textuales.


Preguntas para conversar después de verla

  1. ¿Qué escena hizo que José dejara de parecer una figura histórica y se volviera una persona cercana?
  2. ¿Cómo cambia la narración al escucharla desde la voz de Lucy Mack Smith?
  3. ¿Qué pérdidas influyen más profundamente en las decisiones de la familia?
  4. ¿En qué momentos la fe se expresa mediante servicio concreto y no solamente mediante palabras?
  5. ¿Qué diferencia existe entre defender la libertad religiosa y tratar de imponer una convicción?
  6. ¿Qué acontecimientos desearías investigar desde otras fuentes después de ver la película?
  7. ¿Cuál es el legado que la obra atribuye a José Smith y cuál percibiste tú?
  8. Si pudieras conversar con Lucy al terminar su relato, ¿qué le preguntarías?

Transcripción de la película

📝 Nota sobre la transcripción
La transcripción proporcionada para este artículo fue limpiada para corregir mayúsculas, acentos, puntuación y nombres propios evidentes. Se retiraron marcas de tiempo y avisos musicales. Los fragmentos que los subtítulos automáticos no permiten reconstruir con seguridad se señalan como diálogo indistinto; no se añadieron palabras para completar aquello que no puede oírse con claridad.


🎬 Transcripción limpia de «José Smith: El Profeta de la Restauración»

Prólogo — Sharon, Vermont, 1805

Lucy Mack Smith: Nuestros antepasados llegaron a las tierras de Norteamérica en la época de los peregrinos. Vinieron en busca de libertad civil y religiosa, y para ofrecer una vida mejor a sus hijos.

La historia que relataré comienza dos días antes de la Navidad de 1805. Mientras vivíamos en Sharon, Vermont, nos nació un hijo varón. Le dimos el nombre de José, igual que su padre.

Tal vez haya quienes quisieran que relatara muchos hechos asombrosos ocurridos durante la infancia de José, pero no hay nada digno de destacar, salvo aquellas cosas que resultan comunes en los niños.

Mi esposo trabajaba en el campo durante el verano y enseñaba en la escuela durante el invierno. Nos esforzamos por criar a nuestros hijos en el camino de Dios.

Para José, al igual que Hyrum, su hermano mayor era un héroe. Ellos veían algo especial en su hermano menor. Todos lo veíamos.

José Smith padre: Dios nos da poder para vencer la tentación, pero nosotros somos débiles.

Palmyra, Nueva York, 1817

Predicador: Todos hemos pecado y nos alejamos de la gloria de Dios. Por eso debemos arrepentirnos y bautizarnos. Es el único camino hacia su reino.

Predicador: ¿Me permite, señor Smith? Parece ser usted un hombre temeroso de Dios, pero no lo veo con su familia en mi congregación.

José Smith padre: Pienso que los sermones de hoy enseñan a temer a Dios demasiado. Voy a confiar en Él.

Predicador: Es usted un hombre difícil, señor Smith. No es mi intención ofenderlo; me preocupa su salvación.

José: Alvin, ¿te has preguntado alguna vez qué debemos hacer para ser salvos?

Alvin: Te preocupas mucho, hermanito.

José: Es que tengo que saber. ¿No crees que Dios quiere que todos nos salvemos?

Alvin: Sí. Pienso que para salvarnos debemos obedecer los mandamientos que Él nos dio. Tal vez todos tenemos la capacidad de ser mejores cada día y de progresar hasta alcanzar la salvación.

Predicador: Si sigues doctrinas falsas, vas a vivir en la fría oscuridad toda tu vida. La Biblia nos enseña que hay un solo camino a la salvación, José. Estudia la palabra de Dios y verás que lo que yo te he dicho es verdad.

Lucy: Consternado y confundido, José siguió buscando respuestas, tarea que habría resultado difícil aun para personas mucho mayores que él y con los beneficios de una educación que José nunca había recibido.

Un día estaba leyendo la epístola de Santiago, donde dice: «Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios».

José: Esas palabras penetraron mi corazón con gran fuerza. Medité en cuanto a ellas repetidamente. Finalmente llegué a la conclusión de que tendría que hacer lo que Santiago aconsejaba; o sea, recurrir a Dios.

Fue en la mañana de un día hermoso y despejado, a principios de la primavera de 1820. Me arrodillé y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón.

Súbitamente se apoderó de mí una fuerza, un ser real del mundo invisible. Mientras me esforzaba con todo mi aliento por pedirle a Dios, vi una columna de luz. Cuando la luz descansó sobre mí, vi a dos Personajes.

Uno de ellos me habló:

Voz: José, este es mi Hijo Amado. ¡Escúchalo!

Jesucristo: Yo soy Jesucristo.

José: Vi a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo. Ellos realmente me hablaron. Yo lo sabía y sabía que Dios lo sabía, y no podía negarlo.

Se me dijo en la visión que no debía unirme a ninguna de las sectas y que el Evangelio, en su plenitud, sería pronto restaurado.

Predicador: Agradezco tu ayuda, José, pero debes saber lo que siento. No hay tales cosas como visiones y revelaciones en estos días. Todo eso terminó con los apóstoles y nunca más volverá. No hables más de eso; sólo te va a causar pesar.

Joven: ¿Has tenido alguna visión últimamente, José?

Alvin: Ayuda a tu hermanito. Cuida a tu hermano.

Lucy: En septiembre de 1823, al abrir nuevamente su corazón a Dios, José recibió la visita de un mensajero celestial.

Moroni: José, yo soy tu consiervo.

José: Me dijo que se llamaba Moroni y que Dios tenía una obra para mí. Habló de unos antiguos anales escritos en planchas de oro, que se referían a los primeros habitantes de este continente.

El lenguaje de esas planchas me era desconocido. Se me dijo que contenían la plenitud del Evangelio de Jesucristo.

Lucy: José recibió conocimiento de una visita del mismo Jesucristo resucitado a un pueblo que habitó antiguamente las tierras del Nuevo Mundo. Durante su aparición, Jesús invitó a la gente a palpar las marcas en sus manos, pies y costado. Llamó a doce apóstoles para enseñar su Evangelio y obró milagros.

José podía describir tales hechos como si él mismo los hubiera presenciado. Pienso que se nos podía considerar la familia más peculiar de la Tierra, puesto que prestábamos profunda atención a un jovencito de diecisiete años que nunca había leído la Biblia en su totalidad.

Más adelante, José recibiría el conocimiento necesario para traducir el registro que le había sido revelado. Mientras tanto, se le pidió esperar y prepararse. Como parte de esa preparación, se pondría a prueba su confianza en Dios.

Médico: Lo siento. He hecho todo cuanto sé.

Lucy: Perdimos a nuestro amado hijo mayor y al héroe de José en la Tierra.

Predicador: José, si alguien muere sin ser bautizado, nunca verá los cielos. Lamento tener que decírtelo.

José: Alvin...

Hyrum: Lo siento, José. De verdad que lo siento.

José: Hyrum, tú eres el mayor ahora.

Alvin: Tú debes obtener ese registro. Haz todo lo posible.

Predicador: Dios ha dado sufrimiento a los hijos de los hombres, porque del polvo venimos y al polvo volveremos. Tal vez Dios está tratando de advertirte, José. Alvin está perdido, pero aún hay esperanza para ti. Olvida tus insensatas ideas.

Lucy: Pero las palabras de Alvin resonaban en la mente de José: «Realmente creo que Dios quiere que todos nos salvemos».

Con el paso de los años, José seguía pensando en todo lo sucedido y en lo que se le había prometido que aún sucedería.

Harmony, Pensilvania, 1825

Lucy: Fue en esos días que conoció a una joven de nombre Emma.

Como sucedía a menudo, se decían muchas cosas de José.

Emma: Mi padre ha escuchado ciertas historias.

José: ¿Y si te dijera que son ciertas?

Lucy: Le contó todo lo acontecido. Emma tendría que decidir por sí misma.

José: «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios». Eso mismo hice.

Emma: José, he pensado mucho en lo que me has dicho. Yo también pregunté.

Lucy: Emma creyó y, aun sin la aprobación de sus padres, se casó con José al año siguiente.

Durante cuatro años, José regresó cada septiembre al lugar donde estaban enterrados los registros sagrados. Cada vez recibió más conocimiento, hasta que se le permitió dar comienzo a la tan esperada traducción.

Isaac Hale: Te casaste con un soñador, Emma. Traducir... Apenas puede leer y escribir.

Mientras no abandone sus alocadas ideas, no les vamos a permitir pisar esta casa.

Emma: Él cambiará de opinión cuando nazca el bebé.

Lucy: A su primer hijo lo llamaron Alvin, en honor al hermano mayor de José. Vivió sólo unas pocas horas.

Durante sus diecisiete años juntos, José y Emma padecerían muchas aflicciones. El Señor llamó a José pese a sus debilidades, pero lo preparó para su sagrada obra.

La traducción prosiguió y otras personas se unieron a José en esa gran empresa.

José: Todos los hombres deben arrepentirse y bautizarse en su nombre.

Lucy: Una de esas personas fue Oliver Cowdery.

Oliver Cowdery: ¿Y cómo seremos bautizados?

José: No lo sé.

Lucy: En mayo de 1829, José y Oliver decidieron preguntar al Señor. Un mensajero celestial descendió en una nube de luz. Dijo ser Juan el Bautista, el mismo que había bautizado a Jesucristo. Puso las manos sobre la cabeza de ambos y dio a José y Oliver la autoridad para bautizar.

Más adelante, Pedro, Santiago y Juan, tres de los apóstoles originales de Jesucristo, restauraron la misma autoridad que ellos habían recibido del Señor, para que el hombre pudiera volver a actuar a favor de la salvación de los hijos de Dios.

El trabajo de traducción terminó y José devolvió las planchas al ángel Moroni. El antiguo registro fue publicado como el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo.

José: Se me ha preguntado muchas veces si el Libro de Mormón es verdadero. Las Escrituras nos dicen que debemos examinarlo todo, leerlo y preguntar a Dios:

«Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, Él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo. Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas».

José Smith padre: ¿Tiene este libro como fin reemplazar la Biblia?

José: Nada puede reemplazar la Biblia, padre. Este es otro testamento de la gloria de Cristo.

Lucy: Mi esposo fue bautizado por inmersión el 6 de abril de 1830, el mismo día en que se organizó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Al salir mi esposo del agua, José exclamó:

José: ¡Alabado sea Dios por permitirme vivir para ver a mi propio padre bautizarse en la Iglesia de Jesucristo!

Lucy: Con la autoridad del sacerdocio de Dios, la misma Iglesia que Jesucristo estableció antiguamente fue restaurada a la Tierra.

José: Procedamos a organizarnos como Iglesia, de acuerdo con los mandamientos de Dios. Quienes estén a favor, sírvanse indicarlo.

Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo...

Hombre: ¿Estás aún resuelto a organizar esta iglesia tuya?

José: Es el Señor quien lo ha mandado. Pero no es mi Iglesia: es de Él. Es la Iglesia de Jesucristo.

José: Cumplí mi promesa, Alvin.

Hombre: Señor Smith, disculpe que lo moleste. ¿Podría comentarme sobre este libro?

José: Sí, claro que sí.

Hombre: No creo en su religión, señor Smith, pero agradezco toda su bondad.

José: Yo diría que esa es nuestra religión.

Hombre: Nunca he predicado ante nadie, así que me disculpo desde ahora, hermano José.

José: A veces el Señor nos hace tocar fondo antes de levantarnos con fuerza. Eso es todo.

José: Hermanos y hermanas, no dejemos de hacer el bien, porque cuando estamos al servicio de nuestros semejantes sólo estamos al servicio de nuestro Dios. No pedimos a nadie que abandone lo que tenga de bueno; sólo lo invitamos a venir y obtener más.

Kirtland, Ohio, 1831

Lucy: La voz se corrió rápidamente y muchos nuevos miembros se congregaron en Misuri y Ohio.

Hombre: Estos mormones pronto se adueñarán de todo el condado.

Mujer: No se imagina dejar todo atrás para siempre.

Hombre: He oído que adoran a José Smith.

Mujer: Bueno, hay una sola forma de averiguarlo.

Lucy: José, mi nueva amiga tiene una pregunta.

José: Sólo adoramos a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo. La revelación es la manera en que conocemos su voluntad.

Mujer: ¿Cómo está tan seguro, señor Smith, de que a Dios le importa?

José: Sí le importa, y usted puede saberlo; pero primero debe confiar en Él.

Lucy: El mensaje era siempre el mismo: lean primero y después pregunten a Dios. Muchos de nuestros vecinos hicieron precisamente eso, pero otros se sentían amenazados, tal vez por miedo a una doctrina que no entendían o por no confiar en tantos nuevos pobladores del lugar.

Agresores: ¡Ahí está! ¡Vamos afuera! ¡Fuerte, fuerte!

José: Resulta difícil comprender el motivo de tales acciones.

Emma: Siempre habrá oposición. ¿Cuánto más tendremos que soportar?

José: Quizás deba aprender a ser más humilde.

Emma: Vaya elección que me dieron. Lo siento.

José: Rogad al Padre con toda la energía de vuestros corazones, para que seáis llenos de su amor. Dios ha restaurado a la Tierra el espíritu de profecía y de revelación.

Yo testifico que Jesús es el Cristo. Él invita a todos a arrepentirse y venir a Él. Él calmará nuestro pesar y llevará nuestras cargas; y, si somos fieles, tendremos la esperanza de llegar a ser puros, aun como Él es puro.

Lucy: Llegaban tantos a Kirtland, Ohio, que las casas no se construían con suficiente rapidez para alojarlos.

Emma: Mira, una familia acaba de llegar.

José: Los Jacobson están en nuestra habitación.

Emma: Su casa no está terminada.

José: No está a salvo. Podemos poner las puertas y terminar una pared.

Hombre: ¿A qué se debe tanto entusiasmo?

José: El Señor nos ha mandado edificar una casa a su nombre.

Hombre: ¿Qué tipo de casa?

José: Una casa de santidad, donde Él pueda darnos conocimiento, poder y autoridad: un templo, como aquel donde Jesucristo enseñó a sus discípulos en Jerusalén.

Hombre: ¿Y terminaremos el templo antes o después de la casa de los Jacobson?

Lucy: Los miembros de la Iglesia donaban un día de trabajo de cada diez para edificar un templo a su Dios.

José: Tienes buen corazón, hermano. Espero que tengas buena vista.

Brigham Young: La primera vez que leí este libro supe que no había sido escrito por un hombre. José es un profeta. Es todo lo que yo esperaba; a veces, más.

Lucy: Uno de los que trabajaba más duro entre ellos era un nuevo converso: Brigham Young. José empezó a confiar en las destrezas de Brigham como constructor y reconoció el crecimiento de su fe.

José: Este debe ser nuestro mejor trabajo, Brigham. Para el Señor, lo mejor. No sólo le edificamos un templo a Él; Él nos edifica a nosotros.

Brigham: ¿Cómo puede llamar a alguien como yo para ser apóstol?

José: Fuiste preparado, Brigham. El Señor toma la materia prima, le da forma y la refina. El Señor tiene grandes planes para ti; van mucho más allá de lo que imaginas.

José: Brigham Young, en el nombre de Jesucristo ponemos las manos sobre tu cabeza y te ordenamos sumo sacerdote.

Lucy: El Templo de Kirtland llegó a ser la conexión que nuestro pueblo anhelaba entre el cielo y la Tierra: no sólo un símbolo de la presencia de Dios, sino un conducto para su palabra.

José: Madre...

Lucy: Quisiera decir que sí, hijo.

José: Esta noche, en el templo, tuve una visión del reino celestial de Dios. La voz del Señor reveló estas palabras: «Los que mueren sin el conocimiento de este Evangelio, quienes lo habrían recibido, heredarán el reino de Dios».

Madre, Alvin no está perdido.

Lucy: La profecía de José se cumplió. El Señor vino a su templo: «He aquí, he aceptado esta casa». También aparecieron otros mensajeros celestiales, profetas del Antiguo Testamento. La promesa declaró que en su linaje serían bendecidas todas las generaciones y que el corazón de los padres se volvería a los hijos, y el de los hijos a los padres.

El Señor nos edifica de maneras maravillosas. Como lo reveló por medio de José, recibimos conocimiento línea por línea, precepto por precepto. Todo principio de la doctrina de Cristo se relaciona con la vida y la salvación.

Dios es el Padre de nuestros espíritus. Jesucristo es su Hijo. Su obra y su gloria consisten en llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.

Misuri, 1838

Hombre: Es hora de deshacernos de esos mormones. Y si tenemos que matar a alguno para ello, tanto mejor.

Lucy: Algunos de los antiguos pobladores tuvieron celos de nuestra creciente influencia. Las sospechas y el temor se basaban en la ignorancia. Los pequeños acosos se transformaron en actos de violencia.

Emma: ¿Cómo podremos dejar todo esto, José? Ya no soy la única que corre peligro; ahora es muy arriesgado para todos.

José: Por eso debemos decidir.

Emma: Un templo podemos reconstruirlo, pero no podemos devolver la vida.

José: Será mejor en Misuri.

Lucy: Parecía que, adonde iba nuestro pueblo, nos seguía el conflicto. Misuri llegaría a ser el fuego refinador.

Hombre: No se trata sólo de unos pocos. Hay dos mil quinientos milicianos de Misuri listos para atacarnos, por orden del gobernador Boggs.

Gobernador Boggs, lectura de la orden: «Los mormones deben ser tratados como enemigos y exterminados o expulsados del estado, si es necesario para el bien de la paz pública».

Hombre: Dieciocho de nuestros hermanos murieron en Haun's Mill. ¿Crisis para la paz pública? Padres, madres y niños muertos por el crimen de edificar hogares y adorar a Dios. Eso es lo que debe plantearle.

Hombre: Acepte la oferta, le suplico.

José: General Lucas, se me dijo que quería verme.

Hombre: Aquí están sus prisioneros, como lo acordamos.

Lucy: Cuando supimos que José y Hyrum habían sido traicionados, nos invadieron el pesar y la angustia.

General Lucas: Caballeros, mañana a las nueve del día el general Doniphan y su brigada llevarán a estos hombres a la plaza de Far West y los fusilarán.

Lucy: Pese a sentir gran dolor, fui consolada por el Espíritu del Señor y recibí la siguiente promesa: «Tus hijos saldrán ilesos. Y en cinco años, a partir de este momento, José tendrá poder sobre todos sus enemigos».

General Doniphan: Esto es asesinato a sangre fría. Estos hombres son inocentes. No obedeceré su orden y, si llega a ejecutarlos, lo haré responsable ante un tribunal. Lo juro por Dios.

Lucy: Aun cuando no los ejecutaron, José y Hyrum fueron acusados de traición contra el estado de Misuri y tratados como prisioneros de guerra.

Richmond, Misuri — noviembre de 1838

Guardia: ¿Qué te salvará ahora, Smith? Profetiza, Smith. Danos unas revelaciones.

Hombre: Oye, José, cuéntales más.

Guardia: ¿Alguna vez mataste a un mormón?

Hombre: Dos, quizás tres. Claro que los pequeños no cuentan, pero sirven para afinar la puntería. Algunos corrieron al bosque y otros se escondieron. Les disparamos a través de las paredes como a peces.

Un par de días después encontré a un muchachito tratando de esconderse y lo maté, pero no pude quitarle las botas. Y las mujeres... [parte del diálogo es indistinta en los subtítulos originales].

José: ¡Silencio! En el nombre de Jesucristo, les reprendo y les mando que callen. No soportaré más tal manera de hablar. Dejen de hacerlo o alguno morirá al instante.

José: El valor de toda alma es grande a la vista de Dios.

Hyrum: Muchos de nuestros padres y hermanos pelearon en la Guerra Revolucionaria y trataron de establecer un gobierno de libertad e igualdad en esta tierra. No violamos ninguna ley.

Lucy: Miles de personas inocentes fueron llevadas de un lugar a otro y sometidas a grandes riesgos.

Cárcel de Liberty — diciembre de 1838

Guardia: Smith, vamos. Su vez.

Hombre: Ten cuidado con lo que haces.

José: Emma, te amo.

Emma: Mi marido quiere conocerlo. Tenemos un hermoso hijo. ¿No lo ves?

Lucy: Mientras José y Hyrum permanecían en la cárcel de Liberty aguardando su juicio, nuestra gente era dispersada por Misuri, Iowa e Illinois.

José: Tienes un corazón muy fiel, Hyrum.

José: Oh Dios, ¿en dónde estás?

Voz: Hijo mío, paz a tu alma. Tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento; y entonces, si las sobrellevas bien, Dios te exaltará.

Lucy: Después de seis meses encarcelados y, por la gracia de Dios, José y Hyrum escaparon de sus captores. Nos reencontramos en Illinois, donde nos recibieron bien. Confiamos en que nuestro sufrimiento no hubiera sido en vano y en tener un poco de tranquilidad.

Nauvoo, Illinois, 1839–1844

José: No se desalienten. «Nauvoo», en hebreo, quiere decir «lugar hermoso».

Hombre: ¿Cómo se dice «pantano» en hebreo?

Lucy: Durante aquel primer verano en Nauvoo, cientos de personas cayeron enfermas.

José: Aquí tienen, hermanas.

Hombre: Hermano José, mi orgullo me ha hecho caer al fondo.

José: Y ahora el Señor te levantará.

Lucy: ¿Soy acaso la madre de un profeta de Dios, el honrado instrumento para llevar a cabo esta gran obra? Mi alma magnifica y se ha regocijado mi espíritu en Dios, mi Salvador.

Durante los siguientes cinco años, Nauvoo se transformó en una próspera comunidad de quince mil habitantes. Al mismo tiempo, José vislumbraba un mundo más amplio.

José: La verdad de Dios seguirá adelante valerosa, noble e independientemente, hasta haber penetrado todo continente, resonado en todo oído y hasta que los propósitos de Dios se hayan cumplido.

Dios desea bendecir a todos sus hijos con luz, verdad y salvación.

Hermanos, un hombre lleno del amor de Dios no puede conformarse con bendecir sólo a su familia; querrá bendecir a toda la raza humana. Eso es lo que el Señor desea de ustedes.

Lucy: En 1830 fueron enviados los primeros misioneros a compartir el mensaje del Libro de Mormón.

José: En los días antiguos, Dios habló a profetas y ellos compartieron el mensaje con todos cuantos quisieran escuchar. Dios ha vuelto a hablar por medio de profetas y ellos nos hacen saber su voluntad. En el libro de Amós leemos que esto es parte del plan de Dios.

Lucy: Diez años más tarde, Brigham Young y otros apóstoles fueron enviados a Inglaterra. Su éxito silenció cualquier noción de que nuestra fe era apenas una religión norteamericana.

Misionero: Buen día, hermano. Si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención y fe en Cristo, Él os manifestará la verdad por el poder del Espíritu Santo.

Lucy: Los misioneros enviados a otras tierras contaron a miles de conversos que vendrían a ayudar a edificar Nauvoo, la ciudad de Dios. Llegaban en barco por el río Misisipi, desde el puerto de Nueva Orleans.

José: Hermano, no lo aliente a tocar la gaita, por favor.

Lucy: Otros llegaban por cualquier medio que les fuera posible.

Converso: Ya llegamos. Caminamos casi mil quinientos kilómetros para llegar aquí.

Hombre: Hermano José, ¿tiene un momento?

José: Claro.

Hombre: Estaba pensando en si la gente nota todo lo que hace usted. Me pregunto si un hombre de su posición debería hacer estas minucias domésticas.

José: Bueno, si hubiera tareas degradantes para hacer en la casa, ¿quién mejor que el hombre para hacerlas?

Hombre: Mi esposa es quien las hace en casa.

José: Quizás ella podría hablar con la hermana Emma. ¿Cuánto llevan casados?

Hombre: Trece años el mes próximo.

José: ¿Tanto tiempo? ¿Podría ofrecerte un consejo?

Hombre: Adelante.

José: El Señor desea que el matrimonio dure más que eso; de hecho, para siempre. Ahora, si el hombre no está dispuesto a ayudar y valorar a su esposa aquí, ¿por qué lo querría a él en la eternidad? Piénsalo por un momento. Es el secreto de la felicidad.

Hombre: Ese hombre sí que es sabio.

Emma: Son hermosas.

José: Me hicieron pensar en ti.

Es deber del marido amar, valorar y atender a su esposa; honrarla como a sí mismo y ser tierno con sus sentimientos, pues ella es tanto carne como hueso de él.

Lucy: El Señor ha revelado las sagradas ordenanzas selladoras que unen a las familias en esta vida y por la eternidad. Junto con gloria eterna, un día podremos vivir con Dios como familias.

José: Padre, ¿cómo estás?

José Smith padre: Un poco cansado, nada más.

José: Tú nos has cuidado toda la vida, padre. Para eso estamos; ahora nos toca a nosotros.

José Smith padre: ¿Volveré a ver a Alvin?

José: Sí. Volverás a ver a Alvin y estarás con él. Tú siempre serás su padre y él siempre será tu hijo. El Señor ha revelado que ese es su plan y podremos estar juntos para siempre.

Lucy: Todos volveremos a ver a Alvin.

José Smith padre: Alvin...

Hombre: Con cuidado. Un poco más. Algo más. Eso es. Muy bien. Es magnífico, como se pensaba.

José: El Señor nos tiene reservadas grandes bendiciones.

Hombre: ¿Por qué quiere el Señor que edifiquemos otro templo?

José: A algunos les parecerá extraña esta doctrina: un poder que une en la Tierra y en los cielos. Pero Dios volvió a restaurar esa autoridad. En el templo recibimos todas las ordenanzas de salvación, no sólo para nosotros, sino para quienes murieron sin ellas.

Lucy: Si somos fieles, todo lo perdido se recuperará.

Amenazas y despedidas

Lucy: Apenas se inició el nuevo y glorioso templo en Nauvoo, volvieron los antiguos temores.

Hombre: No nos sorprendería ver morir a José Smith en forma violenta.

José: Esto no es noticia; es una amenaza.

Hombre: Hay una manera más fácil de deshacernos de esos mormones. A Smith todavía lo buscan en Misuri. Ayudémoslos a arrestarlo.

Agresor: No te muevas, Smith. Si te mueves, eres hombre muerto.

José: ¿Me matarán?

Agresor: No. Te llevaremos a Misuri para siempre.

Lucy: El gobernador de Misuri exigió que José fuera extraditado para someterlo a juicio una vez más, con cargos falsos. Lamentablemente, las autoridades de Illinois accedieron.

Hombre: ¡Vamos, muchachos!

Lucy: Nuestros hombres los alcanzaron antes de que entraran en territorio de Misuri.

José: Caballeros, parece que no voy a acompañarlos a Misuri. Como no les guardo ningún rencor, los invito a una velada social.

Hombre: Disculpen, no hemos tenido el placer de presentarnos.

José: Digamos que son nuestros invitados de honor.

Lucy: Nos regocijamos en el rescate, pero las autoridades de Illinois lo tomaron como un acto desafiante y dieron a José un ultimátum.

Hyrum: José, el gobernador insiste en que vayamos a Carthage.

Lucy: El gobernador de Illinois prometió que mis hijos recibirían un tratamiento justo, pero la historia escogería otra cosa.

José: Si Hyrum y yo no cumplimos las órdenes del gobernador, enviará a la milicia a Nauvoo y habrá vidas en peligro.

Emma: Dios no quiere eso.

José: Yo sólo deseo hacer su voluntad.

Emma: ¿No crees que pide demasiado?

José: Prefiero no pensar en eso.

Emma: A veces yo lo hago.

José: Ha sido mi gran anhelo terminar este templo, pero no viviré para verlo. Tú sí. Prométeme que, cuando llegue el momento, guiarás a nuestro pueblo hacia el oeste.

José, ante la congregación: Hermanos, mi misión es testificar de Jesucristo. Yo sé que Él vive.

José: Te quiero, hermano.

Carthage, Illinois, 1844

Lucy: José y Hyrum llegaron a Carthage, Illinois, y se entregaron para hacer frente a los cargos. Pese a todas las promesas de un tratamiento justo, lo que sucedió no llegó a sorprender a nadie.

Hyrum: Hemos oído en el Evangelio que hemos recibido: la verdad extraída de la tierra y la misericordia de los cielos. Tenemos que seguir adelante en tan magnífica causa.

Texto en pantalla: José Smith y su hermano Hyrum fueron asesinados el 27 de junio de 1844.

Templo de Nauvoo — 8 de octubre de 1845

Lucy: Sabemos que no se nos tratará con justicia mientras estemos en Nauvoo. No sé si yo viajaré hacia el oeste, pero he pedido que el Señor permita al hermano Brigham guiar a este pueblo.

Yo soy el primer testigo de la Restauración de la Iglesia de Cristo en la Tierra. Dejo al mundo en libertad de juzgar las cosas que he declarado como mejor le parezca; pero sí puedo decir que todo lo que les he hablado es cierto.

Y lo es. Él era para siempre.




Referencias


Créditos editoriales

  • Fuente audiovisual y película original: canal Iglesia de Jesucristo.
  • Canal reconocido: Iglesia de Jesucristo.
  • Página oficial: José Smith: El Profeta de la Restauración.
  • Transcripción base: proporcionada por Ziv.
  • Investigación, corrección de subtítulos, análisis, estructura y edición WikiFSF: ChatGPT, 30 de julio de 2026.
  • La película expresa la perspectiva religiosa de la institución que la produjo. Las reflexiones y notas editoriales distinguen esa perspectiva de una reconstrucción histórica exhaustiva.
  • Los datos de vistas corresponden al momento de documentación y pueden cambiar.