Gregorio y su Angel - Película completa en español latino. HD
Sumario
- 1 Películas
- 2 Consejo de la Tribu
- 3 Transcipción
- 3.1 En el orfanato
- 3.2 El encuentro con Inés y el viaje a Taxco
- 3.3 Un improvisado guía de turistas
- 3.4 Inés habla de los ángeles
- 3.5 El pacto entre Gregorio e Inés
- 3.6 Los hombres que prometen un trabajo
- 3.7 El viaje a Acapulco y la búsqueda de Juan
- 3.8 La feria y el engaño de los falsos milagros
- 3.9 La huida y la denuncia
- 3.10 La captura de los estafadores
- 3.11 El regreso al orfanato
- 3.12 La revelación y el desenlace
- 4 Fuentes
Películas
- Gregorio y su ángel (1970)
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| 🎬 Gregorio y su ángel | |
|---|---|
| Drama fantástico mexicano sobre la lucha contra el alcoholismo, la tentación y la posibilidad de redención. | |
| Título original | Gregorio y su ángel |
| Producción y estreno | Producida en 1966 y estrenada comercialmente el 5 de marzo de 1970.[1][2] |
| País | Coproducción de México y Estados Unidos. |
| Dirección y guion | Gilberto Martínez Solares. |
| Duración | Aproximadamente 95 minutos. |
| Género | Drama fantástico y cine familiar. |
| Ambientación | Taxco, Guerrero, cuya arquitectura y paisaje forman parte importante de la identidad visual de la historia.[1] |
| Reparto principal | Broderick Crawford, Connie Carol, Germán Valdés “Tin Tan”, Evangelina Elizondo, Victor Eberg y Ramón Valdés.[3] |
| Música | Gustavo César Carrión. |
| Fotografía | Raúl Martínez Solares.[3] |

| ✨ Valor cinematográfico |
|---|
| La película reúne a figuras muy distintas: Tin Tan y Ramón Valdés, representantes entrañables del cine cómico mexicano, junto a Broderick Crawford, ganador del Óscar al mejor actor por All the King’s Men.[4] |
| Mediante la relación entre Gregorio y una niña presentada simbólicamente como su ángel protector, la obra aborda el alcoholismo, la dignidad, la compasión y la transformación personal sin abandonar el humor y la fantasía. |
| Nota sobre la fecha: algunas fuentes catalogan la obra como película de 1966, mientras otras emplean 1970. La explicación más prudente es distinguir entre el año de producción y su posterior estreno comercial. |
Consejo de la Tribu
Jesús:: “Ninguna caída destruye para siempre a quien acepta ayuda y decide levantarse con verdad.”
Rudolf Steiner:: “La transformación auténtica comienza cuando la voluntad despierta y aprende a gobernar los impulsos.”
Sofía:: “Quien acompaña con ternura puede convertirse en la pequeña luz que otra persona necesita para encontrar su camino.”
Logos:: “La compasión ayuda, pero la recuperación también requiere responsabilidad, decisiones firmes y perseverancia.”
Lumen:: “Aun en una vida herida permanece una chispa capaz de orientar al ser humano hacia su dignidad.”
Las intervenciones anteriores son recreaciones editoriales de WikiFSF inspiradas en el carácter simbólico de cada integrante de la Tribu Sabia; no son citas históricas textuales.
Transcipción
🎬 Transcripción limpia de Gregorio y su ángel (1970)
Nota editorial: Esta transcripción fue reconstruida a partir de subtítulos automáticos de un video. Se eliminaron marcas de tiempo, repeticiones técnicas y etiquetas automáticas de música o aplausos. Se corrigieron nombres y errores evidentes cuando el contexto lo permitió. Algunas expresiones, especialmente canciones y diálogos superpuestos, pueden diferir del audio original; no se trata del guion oficial de la película.
En el orfanato
Don Gregorio, don Gregorio, don Gregorio.
Don Gregorio, hay que poner un remedio a este abuso. No es sino un irresponsable. Ah, niños, ¿han visto a don Gregorio?
No, madre Carmen, no lo hemos visto. Bien, bien, búsquenlo. Anden. Don Gregorio.
Don Gregorio. Niños, ¿no saben dónde fue don Gregorio? No, madre. Bueno, pues búsquenlo. La madre superiora quiere hablar con él. Vayan a ver si está en su cuarto o tal vez en el invernadero.
¿Ya buscaste en su cuarto? Acabo de pasar por ahí. ¿Y en la capilla? No, ahí no busqué. Vamos, don Gregorio.
¿Cree que lo hallaremos?. Sí, pero borracho. ¿No está así siempre?
Claro, pero esta vez será la última, yo espero. La madre Lupita dice que buscará un jardinero que no beba nunca. Si es que los hay. Sí debe haberlos, pero a este hay que correrlo. No podemos tener un borracho inútil con todos estos niños inocentes. Seguro que estará en una cantina bebiendo como siempre. Bien, lo cierto es que aquí no está.
Héctor, ¿qué están haciendo aquí?
Buscando a don Gregorio. Ustedes saben bien que aquí no está. Lo han buscado en el jardín y en su cuarto. Hace un momento lo buscamos en su cuarto y ahora venimos del jardín. Tú sabes dónde está.
Siempre estás con él. ¿Por qué lo están protegiendo ustedes? Es verdad, no lo hemos visto. Muy bien. Cuando lo vean, díganle que la madre superiora quiere hablar unas palabras con él.
Don Gregorio, don Gregorio, díganle que la madre Lupita quiere hablar con él. Lo que quieren es correrlo. Vamos, vengan.
Por Dios, trae a don Gregorio. Te lo ruego. Es nuestro gran amigo y no permitas por ningún modo que lo vayan a correr. Tú puedes.
Óiganme, ya lo pensé bien. Voy a saltarme la barda para ir a buscarlo. No vayas hacer eso. Si te agarran, te va a ir muy mal. Si ninguno de ustedes va con el chisme, nadie lo va a saber. Es la única forma. Ve pronto y suerte. Vengan.
Se echa otro farolazo, don Gregorio. ¿Y por qué no? Con su limoncito y su salecita.
Héctor mío, ¿qué haces aquí? Lo están buscando, don Gregorio. ¿Quiénes? Las madres. Pues, ¿quién? Lo de siempre.
Venga conmigo. Han dicho que... —Sé lo que han dicho: que están hartas. Hartas de mí. Yo también estoy harto de ellas. No estoy en horas, en horas de trabajo. No soy ningún esclavo. Pero venga, por favor. Si no viene, va a tener usted más problemas. Problemas, problemas, problemas.
Sí, don Gregorio, hágalo por mí. Si a usted lo corren, todos nos vamos a quedar muy tristes.
Hijo, yo nací triste. ¿Cuánto es lo que debo?
Nada. Todo cortesía de la casa. Échese otra.
Ya nos vamos.
Cálmate. Adiós, don Gregorio. Adiós. Muévete.
Anda. En tus mujeres el rebozo.
Guadalajara, Guadalajara, tienes el alma más mexicana.
A ay a Oh, esto es una sorpresa. Creí que iba a encontrar a la madre Lupita junto con los demás. Buenas noches. Ay, pero es mejor que se vayan.
Las madres no tardan en venir.
No, don Gregorio, cuéntenos un cuento y luego toma tequila. Aquí no hay tequila.
Oh, sí. Yo vi una gran botella debajo de la cama. Bueno, bueno, bueno. Les contaré un cuento. Uno, chico. Sí, pero ¿cuál? ¿Cuál? ¿Cuál? ¿Cuál? Ah, sí, ya sí, sí, ya. Hace algún tiempo, mucho, mucho tiempo, iba un hombre en un caballo blanco, un bonito caballo blanco, y llevaba su armadura de plata y su yelmo y su lanza y su rodela y en ella su escudo de armas. Dígame, ¿qué es un escudo, don Gregorio, yo no sé. ¿Quieren que les cuente un cuento o que les explique los escudos de armas? El cuento, domingo, el cuento. Bueno, el caballero de plata caminaba por el bosque. De pronto vio algo que se movía como una sombra y se acercó y vio que se trataba de una linda princesa. Se acercó más y le habló. Le habló y le Oh, ya volvió. ¿Y qué están haciendo todos estos niños aquí? ¿Dónde andaba?
Bueno, yo... ¡Todos ustedes a dormir!. Ya hablaremos de esto mañana. Madre María, madre Ángela, llévense estos niños a dormir. Yo tengo algo que hablar con don Gregorio. Buenas noches, don Gregorio.
Buenas noches. Bien.
No voy a discutir con usted ahora, pero ya la madre Lupita le exigirá una explicación mañana. Qué vergüenza.
Pobres niños, aquí a estas horas y usted borracho, contándoles historias.
Pobres, creen que el tequila es vino.
Virgencita, haz que la madre Lupita no corra, don Gregorio.
Él es bueno. Él es muy bueno. Además.
Buenos días, don Gregorio. Buenos días.
Rezando tan temprano. Rezando por usted, don Gregorio. Rezando por mí. Y eso porque oímos que la madre Lupita lo quiere correr. Don Gregorio.
Oh, no le hagan caso a la madre Lupita.
Siempre me anda corriendo y nunca lo hace. Es cierto. Si lo dijo y nosotros lo oímos. Está muy enojada, señor, en verdad.
Ay, no le hagan caso a la madre Lupita.
Ahora salgan de aquí que yo tengo que barrer. Vamos, vamos.
¿Qué sucedió? ¿Dónde está?
Qué raro. Muy extraño.
Sí. ¿Qué hizo usted con ella, don Gregorio? ¿Qué hice yo con qué? La Virgen, ¿dónde está?
Me está acusando de haberla robado. ¿Y a quién más debo acusar? No, no, a mí. Los niños estaban Oh, no.
Va a decirnos ahora que fueron los niños los que lo hicieron. No, no, por Dios.
Hay que aclarar esto. Llame a la madre superiora. Lo que hace el vino. Padre, yo bebo, pero no robo.
No, ¿qué pasó entonces? La rompió cuando estaba ebrio. Ha estado aquí en el asilo por tres años y lo único que nos ha causado son problemas siempre borracho, quitando a los pobrecitos niños de sus tareas cotidianas.
Ah, es usted un inmoral y un corruptor.
La madre superiora debió haberlo echado hace mucho tiempo. Si usted no se la robó, diga entonces, ¿qué pasó? No queda nada más que rezar por usted y estese aquí hasta que la madre superiora venga. Y mientras permanezca aquí, no vaya a romper algo más. Le juro que yo no he roto nada, madre. Yo no estoy muy segura.
Bien, ¿qué es lo que ha pasado?
La Virgen ya no está. Gregorio, un momento, madre, que hable don Gregorio.
Yo entré aquí a barrer y había unos niños rezando. Espere, madre. Don Gregorio, explíquese. Don Gregorio, he tolerado mucho de usted.
Ayer desapareció por tres horas y regresó tomado. ¿Sigue usted entreteniendo a los niños en su cuarto cuando debían estar durmiendo?
Y esta mañana se perdió una imagen y pretende ignorarlo absolutamente. Creo que usted me oculta algo.
No sé qué ha pasado. Realmente no lo sé. Usted miente. No estoy mintiendo.
Me gusta beber y me gusta entretener a los niños.
Son los únicos amigos que tengo. Pero no he roto ni he robado nada.
¿Está tratando de decir que fueron los niños. Eso es imposible. No, don Gregorio. Su desprecio total por la disciplina me hace pensar que usted es culpable. No me interesa a mí si usted robó la imagen o si la rompió. Ya no está. Y es por demás evidente que es su culpa. No puedo hacer otra cosa que pedirle que abandone el asilo. Ya no tengo otra alternativa que despedirlo. Y yo la obedezco, madre.
Pasen. No habrá cuento esta noche y mañana ya no habrá más. Es que se va usted, don Gregorio. Sí, tengo que irme.
¿De irse? ¿Nos puede contar un cuento antes de que se vaya? Don Gregorio, ¿fue la madre Lupita quien lo echó? No seas tonto. Yo me marcho por propia voluntad.
Vamos, vamos.
Amén.
Ah.
Niños, vuelvan inmediatamente al patio. Ah.
Ah!
Ah! Ah!
¿Qué tal, don Gregorio? ¿Qué anda haciendo tan temprano? Ah, no es tan temprano. ¿Qué va a tomar tequila? Eh, y doble, seguro. Doble.
Échese el otro.
Volvió pronto, ¿eh? Vamos, tómese otra.
¿Qué? No, ya está apagado.
Oh. Uno para Taxco. ¿Cuánto es? 10 pesos. Aquí tiene.
Sí, gracias. De nada.
El encuentro con Inés y el viaje a Taxco
¿Quién eres?
Yo soy Gregorio Alvarado. ¿Y tú quién? Inés.
Inés.
¿Y qué andas haciendo viajando sola? ¿A dónde vas? Yo voy a Taxco.
¿Y qué vas a hacer a Taxco? A ver a mi padre.
Qué bien. ¿Y tú, Gregorio, ¿qué es lo que vas a hacer en Taxco?
Aún no lo sé.
¿Tienes hambre?
¿Quieres un trago? No, gracias.
Toma, aquí tienes. Gracias.
No tengo otro. Mira. Gracias.
¿Te importa si me recuesto en ti? Tengo mucho sueño. Oh, claro. Es esperó un momento. Voy a rezar por ti, Gregorio.
Gracias.
Taxco. Gregorio. Gregorio, aquí es Taxco.
Taxco. Vamos, vamos a bajar. Vamos.
Bueno, adiós, Inés, que encuentres a tu padre. Ya vendrá, ya vendrá. No te preocupes, Gregorio. Siempre me encuentra. Ah, pues hoy se atrasó.
Oh, Tú de nuevo te apareces como las monjas. Igualito que las monjas. Hazme un favor. ¿Quieres? Desaparécete.
Un improvisado guía de turistas
Duerme, Gregorio, duerme. No voy a rezar por ti, Gregorio. Qué lindo lugar. Qué lindo. Esto es muy bello. Yo he ido de sorpresa en sorpresa.
Oh. Oiga, ¿por qué no buscamos un guía? Tú siempre querer guía, no necesitarlo. ¿Y dónde está la catedral?
Yo guiarlos, ser guía. Enseño la ciudad. Jesús, qué hombre tan sucio. Sí, ser sucio, pero buen guía. Nos hace falta. A ver si encontramos otro.
No encontrará nada mejor. Soy un experto. Ah, voy a enseñarles el pueblo y si no les gusta pagan nada. Pero si les gusta me dan buena propina. Chistoso, ¿eh? Es un guía chistoso. Lo tomaremos. Alr.
F. No se arrepentirá. Yo lo desguío. Bien. Vaya, nos veremos en el hotel. Ah.
Esta es la catedrales muy antigua. Tiene altares de oro. Ustedes saben, oro.
Gold, money. Soy chistoso. Oh, yes. Very chistoso. Y esto lo hará usted más chistoso. Eh, otro para que sea más chistoso. Muy bien, vamos adentro. Oh, no, no, no, no. No me gusta ninguna iglesia. Me deprimen, ¿sabes?
De acuerdo, iglesia.
Fabulosa. Qué iglesia tan hermosa. Mira qué bonita. Nunca había visto una iglesia tan bonita como esta.
Vean esto. Es un trabajo muy fino.
Oro y puro oro. Oro y más puro.
Otra vez. Tú estoy ocupado. Vete ya. Me quitan el trabajo.
Vete, ahora soy un hombre importante. Recé anoche por ti. Ya tienes trabajo.
Pues vete, vete porque me lo van a quitar.
¿Sabe cuándo fue construida? ¿Y por quién? ¿Y cuánto habrá costado?
fue costeada en su totalidad por don José de la Borda. El arquitecto fue Miguel González Durán. Se construyó en 1750 y costó Uh.
Miren qué niña más linda. ¿Quién es este niña? Oh, no es adorable.
¿Quieren ver un taller de plata? Vete de aquí, yo soy el guía. Pero tú ires con nosotros. Sí. Mi sobrina dice que el taller es muy bueno. ¿Les gustaría verlo? Sí, sí, seguro. Entonces, vamos, un momento, un momento. Quiero preguntarle algo. Sí, señor.
¿Por qué anda vestido tan chistoso con huaraches y Mexicana de Aviación? Eh, soy mexicano, ando disfrazado. Tuve una financiera. ¿Usted comprende? Ah, sí, sí.
Hey, se echa un travo. No más uno, uno o dos o tres.
Como aquí hay minas, las gentes son artífices de la plata. Oh, qué bien se expresa la niña.
Es la mayor industria de Taxco. Qué interesante. Mines de plata. Y los diseños son lindos, son preciosos.
Todo esto ha sido hecho aquí y en Taxco hay topacios y ópalos.
¿Cómo puedes saber todo esto?
Es que mi tío Gregorio me enseñó. Sí, en efecto, esta industria parece ser muy importante aquí.
Y también hay pescabela. Gregorio, aquí estás con Acapulco. Desde aquí podemos ver la ciudad entera y no hay que caminar. Ay, qué bonito.
Y aquí terminó el recorrido. Oh, no. Falta mucho por ver.
Cállate. Creo que ya hemos visto bastante por hoy. Además, tu tío tiene sed y estoy muerto de sed. Bien, no más caminatas.
Espero que estén contentos y yo les invito un trago. Gracias. Muchas gracias. Oh, no. Gracias. Es hora de regresar al hotel.
Bien. Hay que pagarle. Claro. ¿Cuánto debemos?
Bueno, yo creo que como lo que sea justo. Bueno, yo diría que 10, 20 o tal vez 30.
Gregorio, que ellos decidan.
Es mi parte. Muchas gracias. De nada. Y la mía. Gracias. Usted, señorita. La mía. Gracias, señorita. Venga con mis agradecimientos. Mis agradecimientos para usted. Pero yo no fui.
Vamos, vamos. Vámonos.
Yo no tener ni un centavo, pero darles tus anteojos de recuerdo. Gracias. Y además un trago.
Gregorio. Gregorio, estuviste muy muy mal. Porque estuve mal, beso y rico.
Sí, porque anoche recé por ti, por eso.
Ah, pues sigue rezando. Sigue. Ven conmigo a rezar también, ¿eh? Ven. Ni en broma. Ni en broma.
¿Lo ves? Recé anoche.
Bueno, vamos muy bien. Vamos a rezar juntos.
Inés habla de los ángeles
Y lloro porque Gregorio me dejó solita.
Gregorio, ¿quién es Gregorio? Gregorio es un amigo mío.
¿Qué pasa allá afuera?
Es una niña que busca a un amigo. Dice que él se enojó solo porque ella habla con los ángeles. Ay, esa Inés tenía que tocarme a mí.
Y porque yo hablaba con los ángeles, se enojó. ¿Qué podemos hacer?
Vamos a buscar. ¿Cómo podríamos encontrar a tu amigo? Sí, vamos a buscar.
No llores, linda. ¿A dónde quieres que te lleve?
Bien atrás todo. ¿Y ahora qué fue? Te fuiste y me dejaste sola. Ah, no me fui.
No, no me dejaste sola allí dentro cuando hablé con los ángeles. Habló con los ángeles.
Vean, está enferma. Visiones. Dice que habla con los ángeles. Habla con los ángeles. Seguro que después hará milagros. Yo puedo hacer milagros.
Inés. Vámonos de aquí antes de que la gente te crea loca. Vámonos.
Yo hablo con los ángeles. Ah, eso es tonto y ridículo. Nadie habla con los ángeles. Yo sí. Ay, camina. Qué par de loquitos.
Óyeme, eh, olvida a los ángeles. Con lo que he ganado te puedo comprar zapatos, vestidos nuevos y también Pero, Gregorio, ¿cómo voy a olvidarlos?
Pues si no los puedes olvidar, no estés hablando de ellos. Vamos a hacer un trato tuyo. Eh, dije zapatos, vestidos y además también eh
El pacto entre Gregorio e Inés
no me prometerás tres cosas. Mis zapatos, mi vestido y ya olvidé la tercera.
Ah, nada de volver a beber y yo no hablaré más de los ángeles. ¿Lo prometes? Promételo tú antes.
Zapatos, vestido y tú no bebes más. Eres una chantajista. Vamos.
Unos tacos de pollo. Que sean dos órdenes. ¿Y qué va a tomar? Tequila.
Ángeles. Leche. Leche.
Rica leche, maravillosa vaca.
Mira, Gregorio, mira. Eh, muy bonito.
Prométeme que cuando crezca tendré mi vestido blanco brillante, como los que usan los los ¿Qué? Como los que usan esos de los que no puedo hablar.
Oh, estás rompiendo tu promesa. Lo sé, Gregorio, perdóname.
Óyeme, vuelve a la vida. Ha llegado un niño horrible.
Este, este. A ver cómo me queda.
Muy bien. Tú a lo tuyo. Esta alma es mía.
¿Cómo lo ves, Gregorio? ¿No te gusta el color? Es elegante, ¿no crees?
Bueno, no sé, creo que es demasiado infantil para mí. Oh, no, no, no es perfecto.
Me gustaría algo muy blanco como los tequila.
No, no se apure. Lo comprará. Niña, niña, lo que ella quiera, porque nos tenemos mutuamente chantajeados.
Eh, doble. Sí.
Hágame dos trenzas. Sí, linda.
Señorita, ¿sabe por qué es Gregorio tan bueno conmigo? No, porque él sabe que rezo mucho por él. Esa niña está loquita, ignórela. Inés, hiciste una promesa. Es que yo le conté un secreto. Nada de compras, no las mereces.
No veo por qué se enoja. Es una niña.
Está rompiendo su promesa. Me hace beber leche.
Gregorio. ¿Qué? Mira, ¿por qué no ves si te sacaste un premio?
No entiendo lo que quieres decirme. Tus ángeles y milagros no bastan. La lotería que te hallaste.
No sé de qué lotería estás hablando. No me digas que ya lo olvidaste.
Creo que la tiré. Recuerda bien dónde la pusiste.
Estoy seguro que la tiré. Búscala en tu bolsa.
Ahí está en la otra bolsa.
Tampoco está aquí. Vuelve a buscar en esta. Pero si ya busqué aquí no hay nada. Billetes de lotería. Ahora ven esa bolsa.
Está bien, lo intentaré, pero no me precipites ahora. En la otra. Yo me ocupo de eso.
¿Lo ves? Te lo dije. Inés.
Cuando compro billetes pierdo. ¿Cómo quieres que gane si me los encuentro tirados? Pero Gregorio, tu número tiene que estar. Sé leer y no está. Gregorio, súbeme. Yo veré.
¿Quieres decir que vas a hacerme un milagrito?
Un momento, un momento. Ahí está. ¿Ves, Gregorio? Tiene un premio chiquito.
Ay, caramba.
No son más que 300 pesos, pero no servirán.
¿Ves qué bueno es mi padre Gregorio?
Un momento. Siempre estás hablando de los Ángeles y ahora hablas de de tu padre.
¿Dónde está? Ah, está con los Ángeles.
Está muerto. Lo siento. Así que eres huérfana.
Sí.
¿Cómo es eso de sí, no, Inés? Yo no estaba muy contento allá donde estaba trabajando, sin embargo, ¿qué?
Los hombres que prometen un trabajo
Voy a llevarte allá. Pero es que yo quiero, ¿qué es lo que quieres? estar siempre contigo.
Voy a pensarlo.
No, no te enojas si voy a la iglesia un momento. No, tú puedes ir. Yo iré al bar.
No te enojes, beberé leche. ¿Qué?
Sí.
Salud.
Aquí viene. Hola. Hola, niña. Ven, ven, ven, niña. Tu amigo, ¿dónde está?
En el bar.
Anoche recé por él y ahora tiene mucho dinero. Dinero. Hoy ganó en la lotería.
Oh. Oh, de veras. Sí.
Unos turistas le obsequiaron dinero. Tú rezas por él y gana la lotería, ¿eh? Ah, ¿tú crees que porque tú rezaste él ganó en la lotería, verdad? Sí.
Oh, Carlos, Carlos, hay cosas importantes de que hablar. No le hagas caso a esa loquita. Un momento, un momento. ¿Cómo te llamas? Inés. Inés.
Sí, de modo que porque tú rezas las cosas se vuelven realidad siempre, siempre. Vámonos, Carlos. Un momento, Pepe. Carlos está ideando algo bueno. Tú sabes que él siempre tiene buenas ideas, pero muy buenas. ¿Y tú crees poder hacer milagros?
Siempre los hago. ¿Y querrías hacer milagros también para mí? Para el bien común.
Sí, claro. ¿Quieres venir con nosotros?
Primero deja que hable con Gregorio. Ve por Gregorio. Anda, ve por Gregorio. Has perdido la cabeza. Oh, esto es sumamente simple. Tengo un plan.
Creo que resulte. Por favor, tú no te metas. Bien. Tú mandas leche. Oye, ¿qué haces aquí? Ven conmigo, te tengo una sorpresa. Sorpresa, niña. Ya he tenido bastante.
Quiero que conozcas a unos amigos para hacer unos milagros cuando estemos juntos.
Milagros. ¿Quieres meterme en más problemas? Dime. ¿Y por qué en problemas van a rezar conmigo? Así es que van a ayudarte a hacer milagros, ¿eh? Sí. Ah, eso tengo que verlo. Vamos para allá.
Ahí vienen.
Hola, niña. Hola. ¿Qué tal? Quítate, siéntese. Gracias. Eh, tome asiento, haga favor. ¿Qué va a tomar? Eh, eh, tequila.
Ángeles. Café solo para mí. Un café solo para el señor.
Así es que usted es el tío de ella, ¿eh? No, exactamente.
Ay, entiendo, entiendo. ¿Le gustaría ganar un dinero extra? ¿Ves? Otra vez recé. Ah, ve a rezar más. ¿A qué llama dinero extra? Ah, un trabajito muy fácil. Un trabajo sencillo. Mira, Inés, estos señores y yo tenemos que hablar de un asunto, pero mucho cuidado con beber. Muy bien, muy bien. ¿Qué clase de trabajo?
Primero tómese una copa.
No quiero que vaya a Acapulco por un paquete que hay que recoger. Ese trabajo no me interesa.
Espere un momento y si quiera oiga mi proposición. Vamos a decir salud.
Pero doble, doble, doble. Claro, doble.
Eh, voy a beber, pero sé que no me va a interesar ese trabajito.
Sé que le interesará. Es muy buen dinero para su bolsa. Claro. Y vamos a darle ahora mismo la mitad.
¿Y cuánto va a ser? Pues 100 pesos. 200. 300 pesos.
300 adelantados. Eh, bueno, no adelantados. Los 300 son por todo el trabajo. Eh, por momento hay gastos extras. Los taxis, las propinas, los aeroplanos, la pensión. Está bien, como quiera. Le daré 100 pesos adelantados.
No, no. 200 pesos ahora y 200 pesos para cuando vuelva.
Está bien aceptado.
Un momento. Quiero el pasaje de la niña y el mío en el camión. Pero, ¿para qué gastar dinero extra llevando a la niña?
Se la cuidaremos muy bien mientras usted está en Acapulco. ¿De dónde vienes?
Estaba rezando nuevamente por ti, Gregorio. ¿Quieres quedarte aquí y hacer milagros?
Milagros, milagros. Viene el dinero. Nos veremos aquí mañana. ¿Cómo no? Seguro, seguro.
300 pesos y 50 pesos más para extras.
Mejor que sean 100. De acuerdo. Okay. Gracias.
Un momento. ¿Qué? ¿No me das un beso por ese milagro? Milagro.
El mayor milagro es que nos hayamos encontrado tú y yo. Un momento, un momento. Voy a Acapulco y no sé a quién deba ver allá.
Y dígame una cosa, ¿dónde la encuentro cuando vuelva? La verdad. Aquí tiene. Se llama Juan. Es mariachi. Piel oscura, bigote. Aquí nos vemos mañana a las 10 o pasar mañana a la misma hora. Está bien, está bien. Suerte. Rezaré por ti.
Eh, sí, no lo dudo.
El viaje a Acapulco y la búsqueda de Juan
Oh, esto no puede ser.
¿Podría informarme dónde encuentro a este caballero? No. Ey, deje ver.
Mm. Juan no es un caballero, es un mariachi. Se fue esta mañana a la ciudad de México, lo puede encontrar en el Tenampa. Es muy moreno, de bigote, siempre está de noche. Gracias, señor.
Hey, échese un trago. Mil gracias. Dale una copa.
pu Vamos.
Ah.
Qué bonita la bamba. Qué bonita la bamba. De madrugada cuando todos la bailan. Cuando todos la bailan en la enramada. Allí arriba y arriba, í arriba, arriba, arriba iré. Yo no soy marinero. Yo no soy marinero. Por ti seré. Por ti seré. Por ti seré.
Granada. Un ponchecito de Granada. Deme tequila. Eh, de Quilán. Claro.
Gracias.
Dígame, ¿usted conoce a un mariachi llamado Juan? Es como desde alto, muy moreno, un sabigote. Buen hombre. Todos los mariachis son morenos con bigote, de modo que si lo encuentra será un verdadero milagro.
Milagro. Mejor me regreso a Taxco. Nadie me va a engañar a mí de esa manera.
La feria y el engaño de los falsos milagros
¿Ha visto usted a la niña Inés? ¿Cuál niña Inés?
Inés la que andaba siempre conmigo. Oh, una niña como de unos cuatro años de blanco.
Sí, sí. La que andaba con usted hace unos días. Sí, ella es. Y después andaba con tres hombres. Sí. ¿Dónde está? No, no, no la he visto.
Pero vamos, tomes una copa. Eh, la casa invita. Gracias. Eh, sirve de lo que quiera. Sí, señor. Tequila. Tequila.
No vio a esos hombres con los que hablaba hace unos días. No, creo que los vi anteayer, pero no los he vuelto a ver. Ay, estoy tus milagros. Un momento, ahora recuerdo. Creo que hablaban, decían que la niña podía hacer milagros y además que se la iban a llevar a un carnaval, a la feria.
Por aquí, damas y caballeros, por aquí.
Vengan y vean a Inés, la maravillosa niña que hace curaciones milagrosas.
Compruébenlo. Vengan a verla. Ah, vengan a ver a Inés, la milagrosa niña de solo cuatro años de edad y ella los cura.
Pasen a comprobarlo. Pasen.
Vengan a comprobarlo. Solo hará usted el donativo que su buen corazón le trío de canallas.
Me mandaron a Acapulco. ¿Para qué? Para secuestrarla. E un momento. Nosotros no estamos haciendo nada malo, nada chueco.
Rezo por la gente enferma y la curo.
Mira, vete a jugar o a rezar, pero vete afuera. Y ustedes también. Vamos.
Afuera. Afuera, estafando a la gente. ¿Qué harán con ese dinero? Oh, mira, el dinero lo repartiremos. Tú tendrás tu parte, no temas. Para tus copas. Ah, muy bien. Voy por la policía. Un momento. ¿Quieres líos, toma?
Métanse, amordácenlo, amárrenlo. Tírenlo ahí no más.
Niña, niña, ve afuera a rezar por ellos.
¿Dónde está Gregorio? Tuvo que regresar a Acapulco. ¿Y por qué hizo eso? Eh, no lo sé.
Tengo mucho sueño. Sí, se te ve. ¿Por qué no descansas?
Duérmete un ratito. Duérmete. No te preocupes. E tenemos que recoger todas las cosas. Pepe, tú te quedas aquí. Tony y yo iremos allá afuera a recoger el equipo. ¿Está bien? Sí, yo también tengo sueño.
Tony y yo iremos al tráiler y dormiremos allá. Nos llevaremos a Inés. Está dormida.
Déjenla. Si la despiertan, puede sospechar algo y comenzará a hacer preguntas. Está bien. Vamos. Un momento.
¿No quieren hacer un recuento? Nos fue muy bien. ¿Cuánto hay ahí? unos 8000 pesos y algo más. Vamos, échalo aquí.
Vamos, nos vemos.
La huida y la denuncia
¿Qué pasó?
Me dijeron que te fuiste a Acapulco. Querían deshacerse de mí. Eso es todo.
Vamos a ver si podemos escapar en ese coche. De acuerdo.
¿Tienes licencia para manejar?
Buenas noches. Buenas noches. Venimos a hacer una denuncia.
Eh, así es. Y quiero que arreste a tres hombres que la usaron de gancho solo para robar. Eso es muy interesante.
Dígame, ¿cómo estuvo? Vera, los conocimos en Taxco. Me hicieron ir a Acapulco a recoger un paquete. Ellos la iban a cuidar aquí.
Mientras me ausenté, la raptaron y la instalaron en una especie de feria e hicieron creer que hacían milagros.
Puedo hacer milagros. Tu calla y no digas tonterías, ¿eh? Y entonces comenzaron a timar a la gente. ¿Y qué pasó? Por supuesto que los amenacé con denunciarlos a la policía y fue cuando me golpearon aquí y luego me amarraron. Después Inés me salvó y así escapamos. Pero esos sinvergüenzas ahí.
Uno duerme en la carpa y los otros dos en el tráiler. Y ellos son los que tienen el dinero. Y es mucho. Llévate a Pedro y a Juan y arréstenlos. Hay que esperar. Siéntense.
Qué emocionante. Debimos haber ido.
Quisiera estar otra vez con las monjas y que tú también estuvieras.
¿Oíste un disparo. Pon la luz de afuera.
La captura de los estafadores
Anda. Los que están adentro del tráiler, óiganme. Somos de la policía. Salgan con las manos en alto. Miren a quién pescamos. A Carlos Lutrek, a Pepe y a Tony. Hace tiempo los buscábamos.
Iré por las pruebas. El dinero está abajo de la cama, no te lo vayas a clavar.
Gregorio, Gregorio, despierta. Ya vienen.
¿Quiénes los ángeles? No, tonto, la policía y mis amigos. Yo no sé dónde los conocieron, pero creo que tenemos a tres de los más temibles ampones.
La recompensa por su captura va a ser muy grande.
Oye, Gregorio, los angelitos están de nuestra parte. Si están de nuestra parte, ¿por qué me hicieron conocer estos tres rufianes?
Los reconoce. Creo que sí. ¿Usted cree?
Sí. Son mis amigos. Todos son sus amigos. Llévenselos.
Vamos. Fuera de mi camino.
Dos son reincidentes y el otro tiene suficientes cargos para cinco años. No sé lo que hay aquí, pero si es dinero, haga buen uso de él.
Es que en la maleta hay mucho.
Eh, bueno, voy a llevarla al orfanatorio donde trabajaba. Si es que hay dinero aquí, voy a dárselo a las madres para que sigan haciendo caridad.
Qué bueno eres, Gregorio. Que Dios te acompañe, Gregorio. Cuídala mucho. Inés, dime una cosa.
¿Con quién vivías antes de vivir conmigo? Con Pedro, ¿lo sabes? ¿Quién es Pedro? Un amigo de mi padre. Tu padre murió ya.
Pedro también.
Te veré muy pronto, Gregorio, cuando quiera. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén. Vete ya, demonio.
El regreso al orfanato
¿Dónde iremos? Ah, ¿por qué haces esas preguntas? Eh, ¿qué? ¿A dónde habías pensado? Ah, sí, sí, sí, sí, sí. al orfanatorio. Los ángeles no quieren que él beba.
Eh, yo no quiero que tú bebas más, Gregorio. Ah.
[Canción y celebración: los personajes festejan que Gregorio ha decidido dejar de beber. La letra no se distingue con suficiente claridad en la transcripción automática.]
¿Usted qué quiere usted aquí? Yo, yo quiero hablar con la madre Lupita.
Créame, madre Carmen, es es muy importante. Oh, tenemos que hablar con la madre Lupita.
¿Y quién eres tú?
Soy amiga de Gregorio. Oh, créame, yo tengo que hablar con la madre Lupita. Oh, la madre Lupita. Sí, necesitamos verla inmediatamente. Madre, bien. Ven conmigo, madre. Y yo también. También.
¿Puedo entrar a rezar en la capilla un momento?
Inés, siempre has rezado por mí. Ahora yo rezaré por ti.
Si tuve que traerla aquí.
Deseo hablar con la madre sobre eso. ¿Y por qué piensa usted que la madre Lupita quiera recibirla?
Yo creo que es una hija de Dios. Oh, además tengo dinero. Plata y quiero dárselo a la madre Lupita para que haga lo que siempre ha querido hacer aquí en el asilo. Plata. Eh, seguramente la robó cuando estaba usted borracho. Eso ya no tiene importancia. Madre Carmen, veré a la madre Lupita, ¿sí o no?
Oh, eh, no sé. Creo que sí. Sígame.
Espere aquí. Veré si la madre Lupita puede venir. Madre Lupita.
Sí, madre Carmen. ¿Qué pasa? Don Gregorio ha vuelto. Estará ebrio. Será mejor que se vaya.
No, esta vez no, madre. Creo que debe verlo. Está bien.
Buen día, don Gregorio. Buen día, madre. ¿Cuál es la razón de su visita?
Es que quiero hablar con usted. Ah, bien. Al menos no está usted en su estado normal de intoxicación.
Madre, es importante. Bueno, veamos qué es. Cuando dejé el asilo el otro día, conocí a una niña muy linda y encontramos un mutuo apoyo. Ah, una huérfana.
Eso es claro. Ella dice que no lo es, pero sé que sí y mi suerte ha cambiado desde entonces.
Y lo que quiero hacer es darle el dinero que he hecho desde que la conocí y que lo use como quiera aquí en el asilo. Y también, madre, quiero que la tome usted. ¿Está seguro? Vi a la niña, se quedó en la capilla rezando.
Madre, ella cree que habla con Dios. Yo creí que era una tontería, pero ahora le creo porque si podemos razonar. Dígame usted en qué forma. Estando en Taxco, vimos a unos turistas.
Yo los llevé a pasear. Ella inmediatamente empezó a explicar todo acerca de la catedral, fechas y datos exactos. Habló de las minas de plata y solo tiene cuatro años. Madre, la tomará. Necesito verla.
Después decidiré.
La revelación y el desenlace
Lo imaginé. Aquí no hay nadie. Otro de sus chistes tontos. No, madre. Yo la vi con mis propios ojos.
Ahí está. No había nada cuando entramos. Cierto, madre.
Es cierto, Gregorio.
Taxi.
Sí. Diga, ¿a dónde lo llevo? No me interesa a dónde. Lo voy a llevar. A donde usted se merece.
Eh, échese un trago. No, oiga, no nos hemos visto anteriormente. Su cara me es conocida. Ah, quizá. Yo ando por todas partes.
¿Sabe usted...?
Bueno. Ay.